Cuándo uno está solo, en el lugar
que sea, irremediablemente solo y abandonado, puede olvidarse de coger, de
fumar, de beber, o de compartir : pero nunca de crear. La única soledad
terrible es aquella que se vive sin ideas.
A diario olvidamos lo
potencialmente dioses que somos, seres capaces de trascender. Y claro, no es
difícil cuestionarse una realidad como esa cuando tienes allá afuera a las
instituciones metiéndote en sus jaulas , con sus policías, sacerdotes y
publicistas dándote la bienvenida.
Y a pesar de que todo podría
considerarse un maldito juego, la obligación de participar en él no lo es. Te
empujan a asumir roles y a comportarte, escondiendo para ellos los mejores
papeles ¡Basta con eso ya, y mándalos a la mierda!
Recuerda: tu cerebro es
infinitamente superior a la razón y tu creatividad supera ampliamente lo que
ellos llaman inteligencia. Reinventa el mundo. El tuyo y el nuestro.
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